Iniciado el nuevo curso
se nos presenta la ocasión de visitar
el Hospital de Bilbao (Basurto), y de sumergirnos en su historia que
supera el centenario . A finales del
siglo XIX, Bilbao sufre una transformación y pasa de ser un enclave comercial a
una pujante ciudad industrial. La población experimentó un gran crecimiento
demográfico y el viejo Hospital de Atxuri se queda pequeño y obsoleto, por lo
que las circunstancias impulsaron a la Junta de Caridad, presidida por Gregorio
de la Revilla, a buscar una solución. En 1898, y tras un largo proceso,
comienza la construcción del Santo Hospital Civil Bilbao, más tarde conocido
como Hospital de Basurto…………. , y es por lo descrito que aprovechamos la
ocasión para “saber un poco más” sobre el tema y en concreto sus benefactores:
Personaje vizcaíno nacido en Bilbao en 1880. Ingeniero de
minas, no ejerció su profesión. En la década de 1940-50 donó 5 millones de
pesetas al Hospital Civil de Bilbao para la construcción de un pabellón, que
lleva su nombre y en cuya terraza se alza un busto en bronce a su memoria.
La búsqueda de unas instalaciones modernas, a la altura de
las ciudades más avanzadas de Europa, lleva al arquitecto municipal Enrique
Epalza y al doctor José Carrasco, director del Hospital de Atxuri y más tarde
de Basurto, a recorrer los centros sanitarios más modernos de Europa. El
proyecto tomó como modelo la gestión y el diseño del hospital de Ependorff en
Hamburgo, uno de los más modernos de la época. Una construcción con pabellones
aislados, comunicados por el subsuelo para el traslado de enfermos, y zonas
ajardinadas, que pretendían resolver los graves riesgos de contagio de
enfermedades.
Doña Casilda Iturrizar y la Viuda de Don Tomás José Joaquín
de Epalza y Zurbaran son la misma persona.
Fue una de las principales contribuyentes para la
construcción del Hospital de Basurto y la Casa de la Misericordia.
Destacó la donación que doña Casilda Iturrizar hizo al
hospital de Basurto que ascendió a 500.000 pesetas, una cifra muy elevada
teniendo en cuenta que el coste total de la obra fue de seis millones de
pesetas.
Hombre de negocios y benefactor vizcaíno, nacido en Bilbao
el 19 de diciembre de 1831; director de “Gurtubay e Hijos”, razón
social fundada por su padre.
Fue uno de los principales donantes particulares (con
medio millón de pesetas de la época) en la compra de los terrenos del Hospital
de Basurto, por lo que, debido a ello, uno de los pabellones y la calle
tangente a dicho hospital llevan su nombre.
El suelo donde se levantó Basurto fue cedido por varias
familias que tenían derecho de reversión en la operación urbanística. El
Gobierno declaró el centro sanitario de Basurto como monumento.
Laureano de Jado Ventades (Bilbao 1843-1926) falleció
soltero, poco después de sus hermanos y también sin haber tenido descendencia.
Se rompía así una continuidad familiar que facilitó el reparto de los bienes
entre distintos legados altruistas y entidades benéficas. Los principales
beneficiados fueron dos instituciones sanitarias: el Hospital Civil de Bilbao
(Basurto) y el Hospital Marítimo de Gorliz, ambos herederos a medias de sus
bienes. Esto supuso para cada uno de los dos hospitales: 2.234.594,- Pesetas.
A finales de 1.981, se inició la remodelación del Hospital,
incorporándose en 1.991 el nuevo Pabellón de Makua (quien fue Presidente de la
Diputación Foral), que alberga el Servicio de Urgencias, los quirófanos y otras
modernas instalaciones.
En 1.985 comenzó el proceso de publificación con diversos
acuerdos del Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia y Ayuntamiento de
Bilbao que culminaron el 18 de marzo de 1.992, al entrar en vigor un Decreto
mediante el cual el hasta entonces Santo Hospital Civil de Bilbao se integraba,
con un modelo propio de gestión, en Osakidetza - Servicio Vasco de Salud,
pasando a denominarse Hospital de Basurto y teniendo a su cargo la asistencia
sanitaria de la ciudad de Bilbao.
Aunque fueron muchas las personas que contribuyeron a que el
magnífico Hospital de Basurto fuera una realidad, no cabe duda que fue Gregorio
de la Revilla quien más aportó para ello. Primero como alcalde y, a partir del
año 1903, como presidente de la Junta de Caridad, dirigió con mano firme la
construcción del nuevo hospital y sorteó las numerosas dificultades económicas.
Sin su firmeza en defender la integridad del proyecto, es muy probable que el
resultado final hubiera sido algo mucho más pobre e irrelevante.
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